Pintar para relajarse, el arte que me salvó la vida
¿Sabías que cerrar los ojos, coger un pincel y dejarte llevar puede tener el mismo efecto que una sesión de terapia? A mí, literalmente, pintar para relajarme me salvó la vida.
Llevo años viéndolo en mis alumnas, en mis alumnos, y en mí misma. Pero quería ponerle algo más que intuición, así que le pedí ayuda a Elena Alameda, psicóloga en cuidado-psicologico.es, para entender de verdad qué pasa en tu cabeza cuando pintas.
En este post te cuento, con su ayuda, por qué pintar para relajarse funciona de verdad 🧠 y al final me pongo del todo vulnerable para contarte, en primera persona, cómo la pintura me sacó de un pozo del que no sabía ni que quería salir.
Arte y emociones, por qué pintar te remueve por dentro
Vivimos en una sociedad que premia lo racional y deja de lado lo emocional, y eso nos desconecta de una parte esencial de quiénes somos. El arte hace justo lo contrario, nos reconecta con lo simbólico, con esa parte subjetiva que acaba siendo universal. Es un lenguaje capaz de transmitir emociones sin decir una sola palabra, y por eso hablar de arte y emociones es casi hablar de lo mismo.
La propia Organización Mundial de la Salud lo dice claro, la cultura y las artes pueden prevenir enfermedades, mejorar la salud mental y aliviar el sufrimiento psicológico y emocional. No me lo estoy inventando 😌.
Pintar para relajarse desde la neurociencia
Y esto no es solo filosofía bonita, la neurociencia lo respalda.
El estado de flujo, esa magia de desconectar pintando
Elena le llama “estado de flujo”, un término que acuñó el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi. Es ese momento en el que estás tan metida en lo que haces que el tiempo vuela y todo lo demás desaparece. Seguro que te suena.
Cuando entras en ese estado, ya sea pintando, dibujar para relajarte, haciendo cerámica, bailando o escribiendo (da igual la forma), pasan cosas muy concretas en tu cerebro:
• Se calla el autodiálogo. La parte del cerebro que planifica y te juzga baja el volumen, así que dejas de darle vueltas a todo.
• Te fusionas con lo que haces. Te olvidas un poco de ti misma, en el buen sentido.
• Liberas dopamina, norepinefrina y serotonina. El cóctel químico de la motivación, la energía y el bienestar, todo junto.
• Tu cerebro entra en modo calma (más ondas Theta, las mismas que en la meditación profunda), clave para la memoria y para digerir emociones.
Pintar para relajarse también entrena tu atención
Cuando te centras en una sola cosa que te pide cuerpo y emoción a la vez, tu atención se vuelve más sostenida y las distracciones pesan menos. Eres menos impulsiva, porque toda tu energía va a crear algo que antes no existía. Y, sobre todo, se calma la amígdala, la parte del cerebro que dispara el miedo y la ansiedad.
Y no se queda solo en el cerebro. Elena me explicó que el sistema nervioso también reduce su respuesta de lucha-huida, así que ese efecto calmante baja hasta el cuerpo, no se queda en un plano solo mental.
Por eso hay quien usa pintar para reducir el estrés, o incluso pintar para la ansiedad, como un apoyo más junto a la terapia. Baja el cerebro, baja el cuerpo, baja el estrés.
Lo que pasa cuando ni siquiera estás pintando
Existe una red neuronal, la llamada red neuronal por defecto, que se activa cuando no estás enfocada en nada. Ahí es donde tu cerebro mezcla recuerdos, emociones e ideas abstractas y las convierte en algo nuevo. Se activa cuando creas arte, pero también cuando simplemente contemplas una obra. Por eso un cuadro, una canción o una pieza de cerámica pueden removerte tanto por dentro.
Elena la describe casi como un estado de ensueño, un espacio de exploración e imaginación libre. Y es justo ahí donde aparecen nuevas formas de expresarte, esas que no sabías que tenías dentro hasta que salen en el papel.
En resumen, esto le hace el arte a tu cerebro:
• Mejora la comunicación entre los dos hemisferios y crea nuevas rutas neuronales (neuroplasticidad).
• Reduce la ansiedad y el estrés.
• Fortalece la memoria, al conectar información nueva con emociones y experiencias.
• Te lleva a un estado de relajación y enfoque profundo, perfecto para poner en orden lo que sientes.
Tu cerebro ama el arte. Creándolo o solo contemplándolo, conectar con él te da calma y paz. 🤍
Beneficios de crear con las manos, conócete mejor pintando
Uno de los grandes beneficios de pintar es que te obliga a mirar hacia dentro.
Conocernos de verdad es de las tareas más difíciles que hay. Todas tenemos rincones que preferimos no mirar. La terapia es un camino estupendo para llegar ahí, pero no el único, el arte también es una puerta a tu subconsciente, ese lugar donde guardamos lo que nos ha marcado.
Existe incluso una disciplina para esto, la arteterapia, que ayuda a integrar emociones difíciles y a regularlas a través de crear (o de contemplar lo creado).
Esa regulación emocional llega tanto por el propio acto de crear como por contemplar lo creado por otras personas. Las expresiones artísticas nos calman, reducen la sobreestimulación interna y externa a la que estamos tan acostumbradas, y nos ayudan a entender partes de nosotras que estaban ocultas.
Y hay algo muy concreto que suele quedar en el olvido, crear con las manos. Cuando pintas con tus propias manos pasan cosas muy chulas:
• Estimulas la motricidad fina y la agudeza visual y espacial.
• Conectas con tus sentidos, con los colores, las formas, las texturas.
• Mejoras la atención al fijarte en los detalles.
• Promueves una mayor actividad de tu hemisferio cerebral derecho, el más ligado a la creatividad y la intuición.
• Desarrollas paciencia, persistencia, y una mayor tolerancia a la frustración y al error.
Conocerte no es solo un ejercicio mental, es curiosidad por entender lo que te hace ser tú. El arte es el puente hacia tu interior.
Pintar para relajarse, mi historia 🖌️
Voy a ser todo lo transparente que pueda. Pintar para relajarme me salvó la vida. Sé que suena dramático, pero así fue.
Para que me entiendas tengo que remontarme a mi infancia, esa etapa que nos marca para siempre. Si todos tus recuerdos de peque son bonitos, te felicito de corazón. Si, como yo, arrastras años de desconcierto, tristeza o abandono, sabrás de lo que hablo. Una caja llena de cosas que pinchan tanto que, de adulta, decides cerrarla y tirar la llave lo más lejos posible. Totalmente normal, el objetivo es sobrevivir, ¿no?
No sabría decirte qué fue antes, si una infancia difícil o una niña ya de por sí introvertida y tímida. La cuestión es que yo me refugié en pintar cuando todo a mi alrededor se caía. Entonces eran folios y lápices, hoy serían pantallas. La vida me puso la pintura por delante como refugio, y menos mal, porque de ahí saqué mi creatividad, mi capacidad de concentración (a veces demasiada) y esa falta de miedo al fracaso que hoy me define.
Pero por mucho que tires la llave, la caja te persigue. Contamina cada área de tu vida sin que te des cuenta, hasta que un día, después de varias sesiones, una psicóloga te acompaña a recuperarla y te dice “no estás sola, yo estoy contigo”.
Y abres la caja.
Cuando monté el estudio solo quería dar clase, enseñar técnica y que la gente pintara bien. Sin más pretensiones. Pero según pasaban los cursos empecé a ver algo, cómo pequeños y adultos desdibujaban su mapa de creencias y se recodificaban delante de mí. Yo solo sostenía, guiaba, alentaba.
“Sí que puedes”. “Vuelve a intentarlo”. “Estate orgullosa de lo que te estás esforzando”. Las palabras que yo quise escuchar y no tuve. Por eso las doy sin medida.
He visto a peques pasar de no creer en sí mismos a hacerlo delante de mis ojos. He visto a adultos que durante semanas me decían que no podían, llorar el día de la firma solo por verse capaces de verdad. En clase paramos el reloj y nos refugiamos en algo que parecía pasivo, sin importancia, pintar y modelar. Cada folio en blanco es una oportunidad para pintar lo que de verdad queremos ser y sentir.
Yo sufrí una desconexión brutal de mí misma justo cuando se suponía que vivía mi mejor momento. La terapia me reconectó con lo que siempre había sido, alguien que se expresa a través del arte. Elena usó la escritura, el dibujo, todo lo que hiciera falta para devolverme a mí misma.
Solo el arte, en cualquiera de sus formas, es una manera real de pintar para expresar emociones que a veces no queremos ver, pero que nos hacen ser quienes somos. 🤍
Pintar para relajarse en Sevilla, ven a probarlo ✨
No hace falta que tu historia sea tan movida como la mía para que pintar para relajarte o simplemente pintar para desconectar un rato te haga bien. A veces basta un rato a la semana, un espacio tranquilo y alguien que te acompañe sin juzgar.
Si quieres seguir tirando del hilo, aquí tienes los beneficios del dibujo en niños, y si prefieres ir más allá de la técnica, te va a gustar este otro sobre cómo hacer un retrato que transmita emoción.
Y si te apetece probarlo en primera persona, en mi estudio de Sevilla Este tengo pintura para adultos de verdad, una actividad creativa para adultos sin experiencia previa y a tu ritmo. Ponte en contacto y te cuento cómo son mis clases de pintura en Sevilla y cuándo hay plaza libre. 🎨
* Contenido creado por un ser humano en su totalidad. No ha sido consultada ninguna Inteligencia Artificial (No IA).
“El arte no reproduce aquello que es visible, sino que hace visible aquello que no siempre lo es.”
– Paul Klee –
